Vía Crucis en la isletas de Granada

A GOLPE DE REMO

Los isleños en sus botes visten de fiesta, mientras esperan al párroco y a los músicos. Ellos vienen de la Iglesia de Guadalupe, de Granada, para salir del embarcadero de San Carlos, que es una punta de la comarca de Asese. Ahí empieza el Vía Crucis de las isletas.

En un bote principal va la imagen del Señor con su vestido morado y la cruz a cuestas. Lo seguimos un montón de botecitos cargados de gente que a la voz del padre entona los cantos del Víacrucis. “..perdona a tu pueblo señor, perdona a tu pueblo, perdónales señor… ”

Esta festividad religiosa tuvo como punto de partida el puerto Asese en Granada, de donde salieron las embarcaciones, entra ellas lanchas y botes repletos no solo de pobladores del lugar sino también de turistas.

 

Da gusto sentir como la brisa del lago huele a flores, parece un jardín flotante. Hay guirnaldas de flores en los botes, en las islas, en el corazón de los fieles. Cada quién arregla a como puede su isla; la cuestión es celebrar al Señor.
En cada parada marcada por una cruz hay una mujer y su familia. Ellos esperan para entregar su ofrenda. La gente da lo que ajusta. Ofelia y Terencio, isleños nacidos y criados aquí mismito nos platicaban: “La vida aquí es a golpe de remo”.
Por cada estación del vía crucis los peregrinos visita una isleta distinta, en donde los pobladores reciben con mucha alegría y devoción la visita del Nazareno y colocan en su barca ofrendas florales y frutales.

 

Un chavalo, a los 7 años ya sabe andar un bote. Aquí vivimos de los pescaditos, aunque ahora pescamos poco. Las muchachas de por aquí nos compran y después ellas lo revenden en Granada. En esta punta que es un “corre vientos” vivimos 3 familias.

Le decimos “corre vientos” porque cuando el lago llena se cierra el paso y sólo el viento o uno en bote, lo cruza.
En la Catedral hay una imagen de la Virgen, la Inmaculada Concepción o sea la Conchita.Tiene 300 años. Cada vez que quemaban Granada, los filibusteros la incendiaron 3 veces, la gente corría con la Virgen escondida a esa isla. Hoy se llama “El Refugio”.
Cuando hay fiesta aquí es alegre. Cada cual llega en su botecito al lugar. Hay unos que hasta voltean el bote: ¡No hay tragueado que no se recupere después de un buen chapuzón!”

Articulo del blog  J. Mendoza

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